Todos los que hemos usado lentes desde muy temprana edad sabemos que un gran deseo interno es poder ver claramente sin la necesidad de anteojos o lentillas de contacto. Aunque estos se han vuelto una parte fundamental de nuestra vida, porque nos ayudan a realizar el diario vivir de una manera normal, también es verdad que hemos visto limitadas ciertas actividades como: deportes, baños en piscinas, en el mar, o simplemente acostarse de lado a ver televisión porque sabemos que tenemos que quitárnoslos.
Ante estos inconvenientes, la solución más práctica es realizarse una cirugía refractiva, es decir, aquella que te ayuda a volver a tener una visión 20/20 acorde al problema que tengas. Pero, ¿qué tan fácil es realizarte este tipo de intervención?, ¿es una opción para todos? Las respuestas a estas y otras interrogantes son aclaradas por dos expertos en oftalmología.
Cirugías láser
Las cirugías refractivas son realizadas para buscar una independencia de los anteojos. Las tecnologías para esta intervención varían dependiendo de los equipos disponibles en cada institución y se pueden personalizar acorde a la necesidad de cada paciente. Actualmente, la más utilizada es la Excimer Láser, que cuenta con varias técnicas empleadas como PRK/LASEK, SMILE, LASIK.
Este tipo de cirugía permite modelar la curvatura de la cornea según el tipo de trastorno previamente detectado (miopía, hipermetropía o astigmatismo), modificando la refracción ocular y mejorando la capacidad de enfoque, permitiendo en ciertos casos la corrección simultánea de afecciones.
¿Cuál es la mejor opción?
La selección de la técnica siempre estará establecida por los estudios previos que indicarán cuál es la mejor opción, por ello, es fundamental realizar una evaluación de la córnea en todos sus parámetros como irregularidades, forma, grosor y aberraciones. Además, previo a una cirugía de corrección de medida necesitas realizarte estudios de la córnea por medio de un tomógrafo o un topógrafo (el Pentacam AXL es de última tecnología), estudios aberrométricos, test de la película lagrimal, valoración optométrica y oftalmológica, y dependiendo del caso se decidirá si es necesario algún estudio complementario adicional”.
¿Todos son candidatos?
No todas las personas pueden ser operadas, depende de varios factores que deberán ser considerados por el cirujano al momento de la consulta y luego con estudios, pues existen muchas causas que podrían impedir que una persona sea beneficiada con esta cirugía. Las patologías como el queratocono, distrofias corneales, defectos refractivos muy altos, ojo seco severo, glaucoma y algunas enfermedades sistémicas están dentro de esta lista, lo cual implicaría exámenes más a profundidad para considerar la posibilidad.